Me preparé bien las oposiciones para toda la vida. Pensaba que sería fácil, que era lo correcto. De hecho, creo que no entiendo otro temario. No lo proceso.
Y ahora las cosas han cambiado. A mi gusto para peor. Las plazas que se ofertan son plazas compartidas, dicen que no tienes un puesto fijo, ni siquiera la misma mesa de despacho es para ti, en ella se sienta quien le apetece. Tus bolígrafos y cuadernos realmente no son tuyos, nada es tuyo, lo puede usar cualquiera. Y lo mejor de todo, de un día para otro pueden despedirte. La seguridad es algo obsoleto tendente a desaparecer.
Y yo miro a todos esos que tienen y sí, claro que lo tienen, sus puestos fijos. Generaciones anteriores e incluso de la mía propia que disfrutan de esa serenidad que proporciona todo lo estable. Y me siento de nuevo que no encajo, que he perdido mi centro, mi meta está borrosa, mi vida es inestable. Mis sentimientos, un infierno.