lunes, 28 de mayo de 2018

Entre flores, la efímera felicidad que se desea eterna y estanca.

La Diosa aparece vestida de morado, los deseos entre dientes de león que el viento se lleva lejos. Margaritas blancas que recuerdan los juegos infantiles en los que el amor inconsciente nos hacía soñar si el último pétalo arrancado acababa en positivo. Todo ello y tú a mi lado.

Pararía el tiempo por estar siempre así. Exiguo siempre cuando disfruto de tu presencia. A mi no me gusta echar de menos, ya lo hago a todas horas.

Tu presencia me transporta. Ojalá todo fuese más fácil. Ojalá los sueños de ese futuro que tanto persigues fueran otros, ojalá... todo cambiase, pero en la dirección opuesta.