domingo, 6 de mayo de 2018

El cuervo grazna, en la claridad de los días luminosos que a todos gustan, pero yo no entiendo. Aletea sus alas, espantosamente, para recordarme lo que por un instante creía haber olvidado.

El cuervo negro de la verdad y la razón me recuerda, que soñar es de débiles.
Su aleteo continuo, risa floja de Destino, que me manda regalos envenenados. Y se ríe.. a carcajadas ensordecedoras, de mi desgracia.

El cuervo alerta, el cuervo avisa, me retiene en mi propia cuerda floja de la existencia sin sentido... ¿te enamoraste de nuevo? Nunca será correspondido.
Ese es mi aviso. Ese es tu sino. Aprendiste a no soñar... ¿por qué lo hiciste?