Mantener la mente en estado positivo es agotador.
Una se repite como un mantram: "merezco ser feliz y que no me jodan" hasta la extenuación, pero llega un momento en que el cansancio de no permitirse sentir mal, como una mierda o simplemente saber fehacientemente que estás triste y que todo da puto asco tras la fachada de sonrisa, aflora así como una bomba de neutrones y no hay frasecita que lo tape.
Como me gustaría creerme lo que me digo, como me gustaría.
Pero los días sin Sertralina en sangre te devuelven a una realidad que por mucho que quiera, no es nada agradable.
Se celebra el mes de Beltane, el mes del amor y del júbilo para muchos, pero no para mi. Claro que me quiero y me adoro, precisamente es por eso que no entiendo por qué nadie lo ve.
Yo me intento autoengañar una y mil veces más, pero ni me quieren, ni tengo a nadie. Estoy sola y aburrida de estarlo.
Este sabor amargo al tragar...
El sabor amargo de la desesperanza. Las lágrimas internas que no afloran, porque ya he perdido los momentos propios.
Y mientras Venus, como siempre, girando del revés. Haciéndome imposible sentir la belleza que dicen que tiene la vida. Ese influjo que me marea y me hace caer, si intento seguir la corriente. Esa Venus que me persigue en lunas.
Y todo sigue igual, estancado en un lodazal. Sin respuestas, sin movimientos, sin atreverse y perdiendo el tiempo con las oportunidades negadas
Pero... ¿Qué coño quieres? Una chica en Galicia o Asturias, si ya lo sé. Que te saque de ahí pero no aquí.
No me valoras nada. No tengo forma de obligarte a que lo hagas.
Presiento despedida. La presiento cerca.
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