sábado, 18 de mayo de 2019

Tomar la decisión de dejar a alguien es tan dolorosa a veces como recibir la noticia de la despedida.
Porque llegar a este punto se llega solo a través de una acumulación de vivencias que no respondieron a lo que esperabas, que dolieron, te hicieron sufrir y al final, el amor propio dijo "ya no más".

Han sido tres meses de momentos bonitos junto a ti, de ilusiones, de esperanzas que nunca se han hecho realidad. Porque cuando estaba junto a ti todo era estupendo, pero cuando estamos separados aparecen las sombras. Tu forma de tratarme, tan déspota, tan desagradable. Tus faltas de cariño, donde nunca se ha escuchado una palabra bonita, un beso de despedida, una simple llamada realizada desde tu número para ver qué tal estoy. No te he importado nada.
30 segundos duró el paseo de la mano más largo que tuvimos, que siempre acababa con aspavientos para que te suelte. los besos robados, siempre de micras de segundo y con los labios bien apretados, las palabras cariñosas, que nunca llegaron.


Y ya el acabose, encontrarte conectado en la aplicación Amorgótico. Lo presentí. Lo comprobé. Sigues a la caza porque yo no soy suficiente, sigues en busca de algo que nunca jamás te mereces encontrar.
Duele llegar a este punto, porque duele haberse sentido un títere inerte capaz de hacer reaccionar a la persona que querías. Duelen los desplantes y los desmanes recibidos, duele la falta de tacto, la falta de amor que creías podías conseguir. Duele romper los planes que forjabas en tu mente, duele tanto todo, a pesar de tomar la decisión, que es insoportable.
Pero como siempre, todo pasará y solo serás un recuerdo vacuo en pocos días.

Y me alegro de haberme elegido a mi. Ya te arrepentirás con el tiempo.

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