miércoles, 10 de abril de 2019

Vienes.
Vienes y me embarga la felicidad del recuerdo de los días pasados contigo.
Vienes y mi sangre fluye lustrosa, entre el gozo y el miedo que me paraliza pensando que mejor, no me haga ilusiones por si decides lo contrario.

Vienes, y no puedo pensar en otra cosa.

Todos los días pasa por delante de mi ventanilla un chico invidente que me recuerda a ti. Todos los días imagino que eres tú, que vienes y me das una sorpresa, fundidos en un profundo abrazo... 
Vienes. Ahora vienes. Es todo tan bonito que resulta aterrador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.