martes, 29 de enero de 2019

La balada del café triste. (fragmento)

"Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.
La verdadera historia de amor es la que tiene lugar en el corazón de los amantes, y ésta nadie sino ellos pueden llegar a conocerla. El amor en todo caso es una experiencia en la que siempre conviven lo cómico y lo sublime. "

Carson McCullers, "La Balada del Café Triste".

lunes, 28 de enero de 2019

Siento una gran desazón. Quiero gritar, llorar sobre un hombro amigo, del que no dispongo.

Nadie puede entender la abrumadora soledad que reina a mi alrededor. Nadie, cuando justifican todo en el amor parental.

Siento que nadie me ha querido nunca, que nadie se ha enamorado de mí. Y esto es realmente cruel, cuando amparándote en los hechos piensas y piensas qué haces mal, qué extraño pozo de deshecho eres para que eso pase.

Y la única compañera que tienes, que eres tú misma, es tu peor enemiga. O demasiado sincera.

NO puedo más... Me ahoga la cadena que llevo al cuello, me aprieta  demasiado la falta de verbo.
Quiero gritar, quiero llorar y preguntar ¿por qué? Aporreando su pecho. Por qué me has hecho esto, por qué me has tratado así, qué motivo había... Qué motivo hay.

sábado, 26 de enero de 2019

Mañana hará un mes.

Mañana hará un mes del gran batacazo.
De los sueños frustrados, de los planes cancelados... De todo aquello que era una realidad en forma de holograma.
Mañana hará un mes, que me abandonó el que creía que era el amor de mi vida.
Todo era fantasía.

Mañana hará un mes que mi corazón se lleno de miedo y se hizo de piedra, que concebí la idea y desarrollé la práctica, de saber que no podría volver a sentir nada por nadie. De no volver a ser capaz de amar.
Porque toda esperanza siempre es vana.
Porque toda esperanza siempre es lapidada.

No sirve de nada intentarlo.

No sirve de nada nunca, no sirve de nada amar.

martes, 15 de enero de 2019

Solo yo.


Solo yo tengo la culpa, pero de nada más que haber sido una completa imbécil.

Entregarme a ti de esa manera a cambio de nada, porque para ti solo era importante tu propio ombligo. Abandonar mis premisas, ofrecerte mi vida entera para que nunca lo valorases.

Tu descarga insigne de egoísmo, esa bofetada en la otra mejilla que nunca quería ver venir.
Hedonista del vagueo, ególatra empedernido que te crees por encima del bien y del mal en opiniones que dejan mucho que desear, carente de buena redacción, carente de empatía y sobre todo carente de buen gusto.

Pero yo solo, solo yo tengo la culpa de no haberlo visto. Y no haberme querido un poco más a mi.

Maldigo el día en que te conocí, ojalá nunca hubiera sucedido. Mi vida ahora sería tal vez un poco mejor, sin duda.

Rompo todos los hechizos que conjuré para tu bienestar, rompo aquí y ahora todo el bien que invoqué para ti, esos que te permitieron aprobar y encontrar buen trabajo. Rotos, la Diosa sabrá si mereces mantenerlos en el futuro.

Solo deseo que la vida te devuelva por tres el sufrimiento causado. Que ha sido bastante más del que crees. Porque tu egoísmo no tiene límites ni barreras, la vida se encargará de ponerlos.

viernes, 11 de enero de 2019

Todos los días sueño con que llamas a la puerta y nos fundimos en un largo beso... 
Esos besos que nunca me diste, porque no me querías.