viernes, 8 de junio de 2012

Léolo.



"Porque sueño yo no lo estoy". Porque sueño, sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño. A ti la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar... te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira, que tú misma, me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí, una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad"


(Gracias por la aportación a Johan)
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Un niño llamado Léo Lauzon (interpretado por Maxime Collin), atrapado en una realidad demoledora, trata de evitar que el entorno acabe consumiéndole, dejándose arrastrar al mundo plácido de los sueños y las palabras. En este contexto imagina que es hijo de un tomate italiano fecundado y se hace llamar Léolo Lozzone. En medio de una familia socioeconómica y genéticamente destinada a la locura, Léo (Léolo) es el único que se salva de ella: "porque sueño, yo no lo estoy", repite. La realidad agobiante y desquiciada contrasta con las ensoñaciones e invenciones del niño, poéticas y sugerentes. Además de la familia de Leo, otros personajes marcan su existencia: Bianca, la vecina siciliana de la que está enamorado, o el Domador de Palabras, que recopila versos y frases para salvarlas de la destrucción.
El guión de Léolo es una adaptación libre de la novela L'Avalée des avalés (en español publicada en 2009 como El valle de los avasallados), primera obra publicada del escritor quebequense Réjean Ducharme.
(Fuente: Wikipedia)