La gula, uno de los siete Pecados Capitales, se define actualmente como un exceso en la comida o bebida, y apetito desordenado de comer y beber.
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| Seven Deadly Sins *Gluttony* Fotografía por María S. Varela. Modelo: María Eurídice. |
Alrededor del año 350 de nuestra era, el monje Evágrio Póntico, escribió una lista sobre los ocho vicios malvados de los cuales los monjes debían resguardarse. Estos eran los actualmente llamados Pecados Capitales, que en aquel momento fueron ocho y no siete: La ira, gula, tristeza, vanagloria, lujuria, avaricia, orgullo y apatía. Es en el siglo VI cuando el papa San Gregorio Magno revisa y actualiza esta lista, haciéndola definitiva; considerando la tristeza una forma de pereza y reduciéndola a siete.
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| Hieronymus Bosch- The Seven Deadly Sins and the Four Last Things. |
Quiero dar especial importancia en este texto a la Gula, pecado que siempre ha estado presente, incluso ya en tiempos de los egipcios entre las denominadas Entidades de Seth, como las entidades malignas que atormentan al hombre. Es también en la filosofía oriental, uno de los grandes estados kharmicos que hace caer al hombre en sus estadios mas bajos, y llevarle en su muerte a la rueda de Samsara de forma permanente e irremediable.
Las primeras manifestaciones de la Gula en el mundo antiguo son posiblemente las Bacanales. En el culto a Baco se comía y bebía de forma desordenada (especialmente vino) y sus integrantes lo demostraban al mundo sin orden ni pudor alguno. En la Edad Media, tener gula, se atribuía prácticamente a los paganos: implicaba tener flaqueza humana, pero también poder y resistencia física. En el Renacimiento la gula pierde adeptos: Para un cortesano renacentista se antepondrían otros valores como el goce y la mundanidad, lo censurable pues serían los excesos, pero no la satisfacción personal.
A lo largo del siglo XIX aparece la figura del "gourmet" nomenclatura estrechamente relaccionada con la palabra gula, dando paso a un nuevo y revolucionario concepto gastronómico. Este símbolo del "buen comer", ligado de hecho al cambio social imperante, da lugar a una nueva mentalidad, en la cual es mas importante la exquisitez y el buen gusto que los excesos morales.
Según los preceptos de la religión cristiana, este deseo de gula es pecaminoso no solo al ingerir alimentos, sino que puede aparecer también de la siguientes formas:
Según los preceptos de la religión cristiana, este deseo de gula es pecaminoso no solo al ingerir alimentos, sino que puede aparecer también de la siguientes formas:
- Comer o beber en exceso mas de lo que el cuerpo necesita.
- Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas de que va en detrimento de la salud (En este caso se incluyen las bebidas alcohólicas, el tabaco o ciertas gaseosas y las carnes.)
- Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
- Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los que nos acompañan.
- Desperdiciar la comida estando en la misma categoría que la de comer más de lo que necesita el cuerpo. (Comprar en exceso comida, y dejar que se pudra, tirándola a la basura, excederse en platos en restaurantes, no aprovechar las sobras...)
Es dificil intentar regular un placer o vicio como la gula, cuando éste parte de un instinto básico, una necesidad natural, como es el comer. Sin embargo, la virtud que aparece en contraposición a la gula es la Templanza. Ésta asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos básicos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad.
Hallemos pues, el equilibrio.
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| Templanza. Autor desconocido. |
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