Me gustaría ser mosca, ya que a pesar de ser igual de insignificantes, al menos ellas viven tres días.
Me gustaría ser ese capullo antes de flor, que es pisoteado por el rebaño.
Me gustaría que este dolor de huesos, no fuese rotura, sino cáncer terminal.
Me gustaría tener coraje para emprender el vuelo desde la cornisa, de aterrizaje forzoso.
Me gustaría arrancarme el corazón, y esta necesidad por sentirme querida. Ni mi madre lo hizo... quien lo hará nunca...
Me gustaría atragantarme con la comida. Siempre estoy sola, nadie me salvaría.
Electrocutarse en la bañera con el secador a toda potencia. Atiborrarse de diazepam machacados dentro de un batido, inyectarse aire en la yugular, cortarse el cuello, o las venas.
Todo lo he pensado.
A nada me atrevo.
Por ahora.