Lo realmente patético de todo esto es haber creído, simplemente, que yo podía tenerlo. El algo mío que apesta, siempre estará ahí para impedirlo.
Apesto a nihilismo, apesto a gótica, apesto a pesimista. Apesto a radical, apesto a sincera a ultranza, apesto a no seguir la norma. Apesto a muerte, a soledad y a lágrimas, apesto a todo lo que nadie quiere nunca cerca.
Pero renunciar a ello sería perderme, sería perder lo único que me queda, que soy yo misma.