Hoy no escribiré un desahogo negativo, sino todo lo contrario.
Hoy, aunque sigo reduciendo el día a la menor cantidad de horas posibles entre las sábanas, a escondidas del mundo, entre lágrimas que nadie podrá ver nunca, ocultas tras la máscara de la frívola sonrisa que traza el plan de parecer normal... hoy ha sucedido algo grande.
Y es que hoy he perdonado.
He perdonado a dos personas.
Y soy feliz por ello... un rayo de luz, que escapa entre las densas nubes oscuras.