lunes, 29 de diciembre de 2014

Alejandro Lattapiat

Erase una vez un chico llamado Alejandro Lattapiat.
Nunca supe si este era su nombre real, jamás le conocí. Un buen día buscando videos en Youtube, di con su canal. Subía siempre videos preciosos, estílo gótico neoclásico, heavenly voices y los traducía.
Como suele pasarme, a mi que soy tan soñadora, empecé a sentir admiración, enamoramiento y un creciente interés en su persona, y como siempre suele pasarme, lo llevé en completo silencio. Nunca le vi, solo le imaginaba a través de su fotografía de perfil.
Le busqué, y encontré un precioso blog que escribía, se llamaba "Inmaculado reino del desencanto". Era oscuro, trágico, lleno de amarguras y lágrimas. Y mi admiración creció y creció enormemente.
Le seguía a diario, leía su blog presta y rauda, y siempre miraba su canal de Youtube para ver si había algo nuevo.
Le encontré en Facebook, le mandé una solicitud de amistad pero pronto la anulé. Mejor siempre así.
Un día murió su amada madre. Lo supe, porque le dedicó un video en su canal, con una de las que había sido su canción favorita. Su amargura, creció y creció, y sus post se hicieron lamentos y letanías a su madre querida.

Un buen día desapareció. Fueron muchas las veces que habló de muerte, de suicidio, quería ir junto a ella.
Un día, dejó de existir su blog... lo borró, privándome en silencio de aquellas maravillosas lecturas. Ambos desaparecieron para siempre.
Y su canal de Youtube, sigue... sigue ahí, y años son, los que ya contabilizan sus últimas subidas, y sus últimas visualizaciones.


Pero de vez en cuando me acuerdo, me acuerdo del Inmaculado Reino del Desencanto, que tantísimo tenía que ver conmigo, cuya tristeza me exaltaba por completo, hasta convertirse en amor al aire, en amor a un desconocido.
Todavía me acuerdo, días como hoy me viene de pronto su recuerdo... y abro su canal, sin esperanza alguna... pero disfrutando de su recuerdo.


https://www.youtube.com/channel/UCLwyo8FIKoDO-RE6jFx5e4w

domingo, 14 de diciembre de 2014

Resumen:

Sin trabajo desde el viernes.
Pensando qué hacer.
Decidiendo erroneamente, como siempre.
Rompiendo hojas de cumpleaños, de gente que ya no conozco.
Perdiendo el tiempo.